sábado, 1 de febrero de 2014

EL CASTRO DE VIGO: ESTADO ACTUAL DE LAS INVESTIGACIONES (V)




 

Contexto cultural
El yacimiento objeto de nuestro estudio se inscribe en la cultura castreña, por lo que consideramos oportuno, para comprenderlo de forma óptima, hacer una breve aproximación a los elementos fundamentales de ésta. No se trata aquí de hacer una síntesis interpretativa de los conocimientos que en la actualidad se tienen sobre dicha cultura, sino tan sólo de dibujar un marco que facilite posteriormente nuestra aprehensión del Castro de Vigo. Ha de ser ese marco, necesariamente, esquemático y generalista.
Podemos comenzar diciendo que la definición de la cultura castreña gira entorno a tres aspectos básicos: el tipo de yacimiento, el espacio y el tiempo.
El tipo de yacimiento propio de esta cultura es el castrum, un asentamiento fortificado situado en un lugar elevado sobre el terreno, que destaca sobre el paisaje aunque no esté excavado. Puede situarse en zonas altas, llanas, costeras, interiores… Se trata de una tipología de asentamiento que no es exclusiva del noroeste peninsular, pero que presenta en el territorio de la antigua Gallaecia algunos rasgos particulares, relativos a su cronología y a su cultura material específicas.
Cronológicamente, los límites de la cultura castreña del área galaica suelen establecerse entre los siglos IX a.C. y I d.C., siendo reocupados hasta los inicios de la Edad Media (CARBALLO, 2000). Dentro de esta horquilla temporal, los especialistas matizan la evolución de esta cultura en diferentes fases. Aunque existen diferentes propuestas secuenciales, la mayoría coinciden en dividir la cultura castreña en cuatro períodos sucesivos, además de compartir algunos elementos definitorios básicos. Siguiendo a Caamaño Gesto, podemos abstraer sus puntos en común como sigue:

Habría una Fase Inicial que abarcaría desde finales de la Edad de Bronce (finales del siglo IX a.C o principios del VIII a.C.) hasta el siglo IV a.C. Sus principales características serían las construcciones hechas de materiales perecederos (reconstruíbles a partir de los fondos de cabaña) y de planta circular. El nacimiento de la cultura castreña en cuanto tal habría que entenderlo en el contexto global de intensificación de la complejidad social, incremento demográfico, transformaciones tecnológicas y reordenación de los círculos de poder en el continente europeo.
La Segunda Fase de la cultura castreña comenzaría a mediados del milenio, entorno al siglo IV a.C. hasta el último tercio del siglo II a.C. En sus construcciones ya se combinan los materiales perecederos con estructuras pétreas. Se mantiene la planta circular, y la cultura material empieza a documentar contactos comerciales con el sur peninsular, sobre todo en las zonas costeras: aparecen, por ejemplo, cerámicas  de origen púnico o griego. En este momento cultural aparecen también los hogares o lareiras en el centro de las construcciones.
La Tercera Fase de la cultura castreña daría comienzo alrededor del año 137 a.C., cuando se produce la expedición de Decimus Iunius Brutus contra los galaicos, comienzo de la presencia romana en la Gallaecia: se documentaron niveles de destrucción violenta correspondientes al s. I a.C. en la zona meridional de este territorio. El final de la etapa habría que situarlo en la segunda mitad del siglo I d.C., con las reformas flavias. En este momento continúan las relaciones comerciales con el sur, como atestiguan los materiales: cerámicas campanienses de época repulicana, primeros testimonios numismáticos procedentes de cecas del sur peninsular y aparición de los molinos circulares, que pasan a convivir con los barquiformes preexistentes.
La Cuarta Fase se corresponde ya con una cultura castreña romanizada, el mundo galaico-romano. Sus características principales son la aparición de construcciones cuadradas u ovaladas (aunque las circulares no desaparecen), y de dependencias anexas a las viviendas. Se produce una intensificación del comercio de importación, que se traduce en la presencia de cerámica fina o de mesa (son muy abundantes los restos de terra sigillata), a la par que la cerámica común o de cocina. La cerámica campaniense deja de documentarse, al haber cesado su fabricaciñon.
Esta fase ve también el despertar de la plástica castreña (aparece la escultura y la decoración arquitectónica), mientras se hispotasía la escala urbanística, como evidencian las dimensiones de la Citania de Briteiros. Algunos castros se abandonan en este momento, creándose otros nuevos para agrupar a sus poblaciones. Monte Mocinho, en el norte de Portugal, sería un buen ejemplo de este proceso.

De acuerdo con el marco que acabamos de dibujar, habría que situar al Castro de Vigo entre las fases II-IV de la cultura castreña, desde su nivel castreño –el castro que nos ocupa estaría habitado por los heleni, según las fuentes clásicas- hasta la fase ya galaico-romana.

Por último, para una mayor comprensión del sitio arqueológico que pretendemos analizar, conviene que expongamos de forma muy breve los principales yacimientos que lo rodean. El Valle del Fragoso concentra un gran número de poblados castreños, en concreto 27, de entre los cuales destacan, en primer lugar, el Castro de Vigo y, en segundo, el Monte da Guía. Muchos de ellos están bastante modificados y no han sido excavados sistemáticamente, por lo que existen problemas para datarlos con exactitud.
            El castro de Torres de Padín y el de Toralla, excavados también por Hidalgo Cuñarro, son los que tienen una cronología más antigua, pues se retrotraen hasta la fase inicial de la cultura castreña. No obstante, el abandono de estos castros también se va a producir antes, datándose hacia mediados del siglo I de nuestra era. Aun así, todos los castros de este valle van a experimentar algún contacto o proceso de romanización.
A partir del s. I d.C. entramos ya en época romana, distinguiéndose dos fases en la evolución de los castros (HIDALGO y RODRÍGUEZ, 1997). En el primer periodo (ss.I-II d.C.), los castros se reducen a ocho y aparece un incipiente núcleo poblacional de Vicus Helleni en el Castro de Vigo, así como un embarcadero. En el segundo periodo (ss.III-V d.C.), se abandonan definitivamente los castros y nace la ciudad de Vigo ligada a los intercambios comerciales que se realizan en el puerto y a las villae costeras.
Por tanto, la densidad castreña en este área es bastante alta comparada con otras zonas de Galicia analizadas, lo que nos vuelve a poner de manifiesto la importancia de este valle. Además, por toda la zona se han encontrado cerámicas de importación que nos hablan de un floreciente comercio marítimo, así como de una gran dedicación a las labores agropecuarias y de explotación del medio marino.

Una vez contextualizado dentro de la cultura castreña, podemos introducirnos en el análisis del yacimiento en sí, a partir de la abundante bibliografía que nos ha proporcionado al respecto la historia de la investigación-


viernes, 31 de enero de 2014

EL CASTRO DE VIGO: ESTADO ACTUAL DE LAS INVESTIGACIONES (IV)




 

El Castro de Vigo: contextualización geográfica y cultural
Datación tópica y cronológica
 El castro que nos ocupa se encuentra dentro del Valle del Fragoso, en el extremo suroccidental de la provincia de Pontevedra, integrado por una veintena de parroquias englobadas en el término municipal de Vigo.
 Se trata de un valle abierto hacia el mar, bañado por las aguas de la ría de Vigo, la más meridional de las Rías Bajas gallegas y la de mayor longitud (HIDALGO y PEREIRA, 1999). Su situación estratégica hace de la zona un lugar muy favorable para los contactos marítimos a la vez que para el comercio con las zonas del interior: el terreno facilita las rutas terrestres y las fluviales. Su orografía quebrada, constituida por alturas de 300 metros de media, establece una frontera natural entre Vigo y los municipios de Nigrán, Redondela o Mos.
 El clima del Fragoso es benigno, suave y húmedo, propiciando un suelo abundante en vegetación y fértil para el cultivo: los inviernos son tibios (con una temperatura media de 10º) y los veranos ligeramente calurosos (20º), con una amplitud térmica anual bastante débil, de unos 10º. El volumen anual de agua caída es bastante alto -superior a 1.000 mm- y el número de días de lluvia al año, elevado; todos los meses registran alguna precipitación (HIDALGO, 1987 A).

El Castro se emplaza en el centro de la ciudad de Vigo, en el denominado Monte do Castro, cuya cota más alta se sitúa hacia los 147 metros sobre el nivel del mar.
Sus coordenadas geográficas son: 08º 43’ 30’’ longitud occidental y 42º 14’ 00’’ latitud septentrional, de acuerdo con los datos del Instituto Geográfico Nacional que se presentan en la hoja 223 del Mapa Topográfico Nacional, correspondiente a Vigo; escala 1: 50.000; y fotografía aérea número 13.345, rollo 145 del vuelo nacional 1956-57 del Servicio Geográfico del Ejército, escala aproximada 1:30.000 (HIDALGO, 1983).
Se cree que el poblado castreño debió abarcar todo el perímetro del monte, aunque en la actualidad, debido a las múltiples modificaciones antrópicas que ha sufrido el lugar a lo largo de los siglos, resulta imposible trazar su contorno primitivo: se desconocen las dimensiones de su recinto y su sistema defensivo, y tampoco se puede saber si poseía terrazas de expansión (HIDALGO y PEREIRA, 1999). Las principales transformaciones físicas del yacimiento fueron consecuencia del levantamiento de una fortaleza en el siglo XVII (conocida como “el Castillo”), que ocupa en la actualidad la cima del monte.
La cronología del Castro de Vigo iría desde el siglo II a.C. hasta el III d.C., distinguiéndose claramente tres niveles de ocupación, en los que destacan un primer nivel indígena, hasta el siglo I a.C, y un segundo nivel galaico-romano, a partir del cambio de era. El momento de mayor auge del poblamiento se correspondería con el de la primera mitad del siglo I d.C.

jueves, 30 de enero de 2014

EL CASTRO DE VIGO: ESTADO ACTUAL DE LAS INVESTIGACIONES (III)




 
 Introducción
El presente trabajo supone, por nuestra parte, el primer contacto con la investigación arqueológica, aunque se trate, por otro lado, de una aproximación fundamentalmente bibliográfica. Es por ello que lo aquí expuesto no supone más que un estado de la cuestión acerca de las investigaciones arqueológicas del Castro de Vigo, sin pretensiones de llegar a nuevas aportaciones y/o interpretaciones.
            El Castro de Vigo jugó un importante papel a comienzos de la era cristiana, actuando incluso como centro comercial y económico de los territorios circundantes, por lo que su investigación ha sido una pieza básica en el conocimiento de las sociedades galaico-romanas. El interés por conocer nuestra historia más próxima, geográficamente hablando, nos ha llevado a elegir este Castro como objeto de estudio.
            Además, la cercanía al mismo nos ha permitido ir más allá de la aproximación bibliográfica y visitar el Castro, así como el Museo en el que se exponen los restos allí encontrados. Las conclusiones que hemos podido extraer de estas visitas, como veremos, ocupan una parte importante del trabajo. Asimismo, vaya por delante nuestro agradecimiento al señor Hidalgo Cuñarro, quien nos guió voluntariamente por el castro que él mismo excavó desde hace más de veinte años.
            El objetivo de esta primera aproximación es familiarizarnos con las formas de presentar un trabajo de investigación y ponernos en contacto con las publicaciones arqueológicas. De esta bibliografía podemos extraer las diferentes metodologías empleadas por los autores, los modos de presentar la información, las técnicas y dificultades de la excavación, las distintas interpretaciones y todo aquello que forma parte del quehacer del arqueólogo.

            Estas páginas, pues, constituyen básicamente un trabajo de recopilación de las distintas investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Castro de Vigo, siendo las obras de Hidalgo Cuñarro nuestro apoyo más recurrido. Aun así, las diferentes visitas realizadas nos han permitido tener otra perspectiva con la que confrontar los datos de los autores y completar nuestro análisis.
            Teniendo en cuenta todos estos aspectos, hemos decidido presentar nuestro trabajo dividido en siete puntos. El cuerpo del trabajo se corresponde con los cuatro primeros: introducción, contexto geográfico-cultural del yacimiento, sitio arqueológico del Castro de Vigo y conclusiones. En el segundo punto tratamos de reunir todo lo referido al contexto del Castro antes de pasar a su estudio en profundidad. Por ello, es dentro de este epígrafe donde lo situamos geográfica, cronológica y culturalmente.
            El punto número tres se dedica en exclusiva al análisis del sitio arqueológico, incluyendo la historia de su investigación, los restos allí encontrados y su estado actual y problemática. Tras pasar revista a las sucesivas excavaciones realizadas en el Castro, en el estudio del yacimiento incluimos tanto las estructuras arquitectónicas como los diferentes aspectos de la cultura material. Se trata pues de analizar todos los restos hallados y las diferentes interpretaciones que se han extraído de ellos, para acabar el punto estableciendo cuál es el estado actual del yacimiento y de sus restos a la luz de lo observado en el Castro y en el Museo Municipal de Vigo.
            Las conclusiones constituyen, fundamentalmente, nuestra valoración e interpretación del sitio arqueológico del Castro de Vigo y del Museo Quiñones de León. En el punto cinco, el anexo, se incluye todo el material gráfico que complementa nuestro trabajo, ya sean planos o mapas del yacimiento, ya sean fotografías del mismo o de los materiales allí encontrados, mientras que el punto seis recoge un breve glosario con algunos de los términos más técnicos que se han empleado. El punto siete, la bibliografía, reúne ordenadas alfabéticamente todas las obras consultadas.

            En cualquier caso, nuestro trabajo deja la puerta abierta a muchas investigaciones posteriores. La mayor parte del sitio arqueológico del Castro de Vigo todavía no ha sido excavado, por lo que la información que aquí exponemos está sujeta a más que probables variaciones. Aún así, constituye una ayuda para los que vengan detrás, puesto que sintetiza lo que hasta el día de hoy han aportado las investigaciones realizadas en este Castro.



miércoles, 29 de enero de 2014

EL CASTRO DE VIGO: ESTADO ACTUAL DE LAS INVESTIGACIONES (II)




 
 

Introducción
El presente trabajo supone, por nuestra parte, el primer contacto con la investigación arqueológica, aunque se trate, por otro lado, de una aproximación fundamentalmente bibliográfica. Es por ello que lo aquí expuesto no supone más que un estado de la cuestión acerca de las investigaciones arqueológicas del Castro de Vigo, sin pretensiones de llegar a nuevas aportaciones y/o interpretaciones.
            El Castro de Vigo jugó un importante papel a comienzos de la era cristiana, actuando incluso como centro comercial y económico de los territorios circundantes, por lo que su investigación ha sido una pieza básica en el conocimiento de las sociedades galaico-romanas. El interés por conocer nuestra historia más próxima, geográficamente hablando, nos ha llevado a elegir este Castro como objeto de estudio.
            Además, la cercanía al mismo nos ha permitido ir más allá de la aproximación bibliográfica y visitar el Castro, así como el Museo en el que se exponen los restos allí encontrados. Las conclusiones que hemos podido extraer de estas visitas, como veremos, ocupan una parte importante del trabajo. Asimismo, vaya por delante nuestro agradecimiento al señor Hidalgo Cuñarro, quien nos guió voluntariamente por el castro que él mismo excavó desde hace más de veinte años.
            El objetivo de esta primera aproximación es familiarizarnos con las formas de presentar un trabajo de investigación y ponernos en contacto con las publicaciones arqueológicas. De esta bibliografía podemos extraer las diferentes metodologías empleadas por los autores, los modos de presentar la información, las técnicas y dificultades de la excavación, las distintas interpretaciones y todo aquello que forma parte del quehacer del arqueólogo.

            Estas páginas, pues, constituyen básicamente un trabajo de recopilación de las distintas investigaciones arqueológicas llevadas a cabo en el Castro de Vigo, siendo las obras de Hidalgo Cuñarro nuestro apoyo más recurrido. Aun así, las diferentes visitas realizadas nos han permitido tener otra perspectiva con la que confrontar los datos de los autores y completar nuestro análisis.
            Teniendo en cuenta todos estos aspectos, hemos decidido presentar nuestro trabajo dividido en siete puntos. El cuerpo del trabajo se corresponde con los cuatro primeros: introducción, contexto geográfico-cultural del yacimiento, sitio arqueológico del Castro de Vigo y conclusiones. En el segundo punto tratamos de reunir todo lo referido al contexto del Castro antes de pasar a su estudio en profundidad. Por ello, es dentro de este epígrafe donde lo situamos geográfica, cronológica y culturalmente.
            El punto número tres se dedica en exclusiva al análisis del sitio arqueológico, incluyendo la historia de su investigación, los restos allí encontrados y su estado actual y problemática. Tras pasar revista a las sucesivas excavaciones realizadas en el Castro, en el estudio del yacimiento incluimos tanto las estructuras arquitectónicas como los diferentes aspectos de la cultura material. Se trata pues de analizar todos los restos hallados y las diferentes interpretaciones que se han extraído de ellos, para acabar el punto estableciendo cuál es el estado actual del yacimiento y de sus restos a la luz de lo observado en el Castro y en el Museo Municipal de Vigo.
            Las conclusiones constituyen, fundamentalmente, nuestra valoración e interpretación del sitio arqueológico del Castro de Vigo y del Museo Quiñones de León. En el punto cinco, el anexo, se incluye todo el material gráfico que complementa nuestro trabajo, ya sean planos o mapas del yacimiento, ya sean fotografías del mismo o de los materiales allí encontrados, mientras que el punto seis recoge un breve glosario con algunos de los términos más técnicos que se han empleado. El punto siete, la bibliografía, reúne ordenadas alfabéticamente todas las obras consultadas.

            En cualquier caso, nuestro trabajo deja la puerta abierta a muchas investigaciones posteriores. La mayor parte del sitio arqueológico del Castro de Vigo todavía no ha sido excavado, por lo que la información que aquí exponemos está sujeta a más que probables variaciones. Aún así, constituye una ayuda para los que vengan detrás, puesto que sintetiza lo que hasta el día de hoy han aportado las investigaciones realizadas en este Castro.



EL CASTRO DE VIGO: ESTADO ACTUAL DE LAS INVESTIGACIONES (I)

 

Hoy quiero presentar en este blog, un trabajo sintético pero bien elaborado, sobre el castro de Vigo, elaborado por Aurora Ballesteros Fernández y Silvia Cernadas Martínez, del Departamento de Historia I, Atqueología, de la Facultad de Xeografía e Historia, de la Universidad de Santiago de Compostela, del curso 2009/2010.
En esos años se pusieron en contacto conmigo para colaborar con ellas, por mis conocimientos en el  mencionado yacimiento arqueológico,  para hacer el citado estudio y el propósito del mismo, era el de presentarlo como un trabajo para una de las asignaturas que cursaban. Luego lo intentarían publicar...Como ya han pasado varios años de la realización del mismo y no sabiendo a ciencia cierta, si ya fué publicado en algo revista especializada, tomo la iniciativa de darlo a conocer aquí, para que no pierda su actualidad. Les felicito desde aquí por el mismo y les animo a que profundicen en el tema.
Logicamente al tratarse de este tipo de formato de publicación, he prescindido de las citas al pié de página y la totalidad de su parte gráfica ( láminas de planos, materiales y fotrografías) . Tampoco se reproduce el apartado del anexo, que correspesdonde a una entrevista que me habían realizado en esa época.
Lo que se va a presentar en las siguientes entradas de este blog, correponde al el texto íntegro, con su glosario y su bibliografía.












domingo, 25 de agosto de 2013

DIBUJOS ARQUEOLÓGICOS (IV)

 


LA CERÁMICA INDÍGENA DEL CASTRO DE VIGO
Fruto de las diferentes campañas arqueológicas llevadas en este yacimiento, fué la recogida de numerosas piezas de cerámica indígena, que representa en la relación a la cerámica romana enconrada,una mínima parte del conjunto.
La cronología más antigua que podemos dar a estas vasijas indígenas será hacia el siglo II antes de Jesucristo y las más tardía hacia finales del siglo I después de Jesucristo. Pero la mayoría de ellas pertenecen a la primera mitad del siglo I después de Jesucristo, donde podemos situar el momento de mayor esplendor yapogeo de este castro costero.
La totalidad de la cerámica fue realizada a torno y sus colores son mayoritariamente oscuros, aunque existen casos aislado de tonalidades claras. Todas poseen desengrasantes y corresponden a vasijas utilizadas en tareas domésticas, sobretodo en la cocina. Las formas más habituales serán las de bordes con perforación para ser colgadas y las que poseen las asas interiores.
Las técnicas de decoración son varias: desde la simple incisión, a la estampilla, pasando por la impresión o la plástica. En cuanto a los temas que reflejan son todos geométricos y corresponden a la última etapa de este tipo de cerámica. A partir de este momento ya se pueden ver, vasijas que van a imitar totalmente a las cerámicas romanas de diversas procedencias.
Acompañan al texto unos dibujos de algunas de estas piezas: de arriba hacia abajo: fragmentos con decoración plástica, incisa e impresa; una pequeña vaso profusamente decorado con varias técnicas; varias "fusayolas" decoradas; una vasija de las denominadas "de oreja", que posee la perforación para su función; una vasija de "asas interiores"; y una curiosa pieza que puede corresponder con casi toda probabilidad a una tapadera.

domingo, 28 de abril de 2013

DIBUJOS ARQUEOLÓGICOS (III)

 M

 
 


LAS HACHAS DEL BRONCE FINAL Y SU PROBLEMÁTICA.
Sin lugar a dudas nos encontramos ante unos de los objetos o piezas arqueológicas que han suscitado más contraversia en el mundo de la arqueología gallega, por lo menos. Nos referimos a las denominadas "hachas del bronce final", "hachas de tope" o "hachas de talón". Como su nombre indica, la función de las mismas va asociada a una utilidad relativa a cortar madera, por ejemplo o que en algunos casos sirvieran como arma de ataque o defensa. Se han llevado a cabo diversas hipótesis sobre la forma en que eran enmangadas a un palo de madera y como se utilizaban de esa manera...
Pero hay una serie de circunstancias y análisis que nos están llevando a considerar estas piezas arqueológicas, destinadas a otros fines y funciones. Por ejemplo, nos llava la atención como en la mayoría de los análisis realizados a las mismas, se encuentra en la composición química de las mismas, en gran cantidad plomo. Pasamos entonces a pensar que el bronce con el que fueron fabricadas estas "hachas" no es binario ( cobre y estaño), sino que es terciario (tambión plomo) y este elemento químico le proporciona a las mismas, más facilidad para que se puedan romper si son utilizadas para cortar, por ejemplo....En una palabra, son más frágiles y blandas que las que tendrían que ser fabricadas con cobre y estaño.
Por otro lado tenemos también dos cosas más comunes a la mayoría de todas ellas: aún poseen lo que llamamos el "cono de fundición" en su parte superior; y también conservan las "rebarbas o restos de fundición"  en sus laterales.
Estos dos aspectos nos hablan de que no fueron últimados los preparativos para dejar la "hachas" ya de forma definitiva y para ser usadas. Debían de serle cortado el "cono" y limadas las "rebarbas" citadas.
Por todo ello se ha propuesto darle a estas piezas una función de "lingote" o "unidad de medida", que sirviera como producto de intercambio con la parte sur de la península. Esto unido a que la maoyoría de las mismas se han localizado en pequeños "acobillos" o depósitos de fundidor?, hace más posiblre esta última tesis.
Aquí en nuestro municipio poseemos el interesante depósito de hachas de Estea, en la parroquia de Saians, que posee las citadas características y que aquí reproducimos algunas de ellas ( las cuatro últimas), pero que se pueden apreciar en toda su grandeza en la sala de arqueología del museo municipal "Quiñones de León" de Vigo. El primer dibujo corresponde a la encontrada en Matamá y la siguiente a la localizada en Castrelos. Como podemos ver, las hay sin asas, con una y con dos. Esta particularidad, también nos podría estar hablando de una función distinta, una cronología diferente,...A estudiar.