martes, 14 de diciembre de 2010

LOS YACIMIENTOS Y PIEZAS ARQUEOLÓGICAS MÁS IMPORTANTES DE VIGO Y SU ENTORNO (I)

Con este primer comentario en este blog, se irán analizando los yacimientos arqueológicos y las piezas o los materiales más importantes, localizados en Vigo y su entorno.
Por ello, iremos haciendo una incursión a los momentos más remotos de la presencia de la vida humana en las tierras que hoy configuran el citado territorio, hasta llegar a los albores de la Edad Media. Así, se verán yacimientos y objetos de nuestra Prehistoria (Etapa Paleolítica y Neolítica); la Edad de los Metales ( el Calcolítico con su apasionante Arte Rupestre ); la Protohistoria con sus castros; y finalmente, el período de la romanización, con la aparición de nuevos núcleos de población como serán las "villae" y los "vicus".
Sólo contabilizando los yacimientos arqueológicos que se localizan dentro del término municipal, tenemos cerca de 150. Si sumamos los de las zonas limítrofes podríamos alcanzar hasta los 200.
Por desgracia, algunos de estos yacimientos arqueológicos ya han desaparecido o fueron parcialmente destruídos. En Vigo, por citar algunos ejemplos, tenemos la necrópolis megalítica de "As Xunqueiras" en Bembrive; los castros de Comesaña o Castro-Castriño de Coia; y la villa romana de Sobreira, en Oia. De otros yacimientos, conocemos su importancia pero no podemos hablar demasiado de ellos porque se poseen escasas referencias verbales o escritas y no han sido publicadas las memorias de las excavaciones arqueológicas realizadas en ellos. Por ejemplo, las actuaciones realizadas desde el Areal al Casco Vello.
Algo similar podemos apuntar a la hora de hablar de los piezas o materiales arqueológicos encontrados en nuestra comarca. Vamos a hablar de los que poseemos documentación suficiente pues fueron debidamente publicados, pero de otros que sin lugar a dudas son muy importantes en nuestra particular arqueología, no podremos detenernos a analizarlos debidamente pues no fueron recogidos en ninguna publicación especializada.
Por ello, la selección que vamos a presentar está limitada por las circunstancias mencionadas y consideramos que es lógica su explicación.
Nota.- En la parte superior, una imagen del dolmen de San Cosme, en Mos, cerca del límite con nuestro municipio y en la fotografía de abajo, fragmento de mosaico de motivo geométrico, localizado en las excavaciones arqueológicas de 1993, realizadas en la villa romana de Toralla.

domingo, 5 de diciembre de 2010

EL YACIMIENTO CON LA MAYOR ESTRATIGRAFÍA DE VIGO

Es sin lugar a dudas el yacimiento arqueológico con la secuencia estratigráfica más larga de todo nuestro municipio. Se trata de "As Torres" situado en el lugar de Padín, en la parroquia viguesas de Teis, ya limítrofe con la parroquia redondelana de Chapela. En este emplazamiento se pudo rastrear una ocupación que hunde sus raices en el Bronce Final (1.000- 700 antes de Jesucristo), posee una ocupación continua desde el inicio de la cultura castreña hasta la llegada de la cultura romana en nuestra zona ( siglo VI antes de Jesucristo al siglo I después de Jesucristo), es abandonada la zona durante la época tardorromana y alto medieval, para ser de nuevo escenario de una ocupación bajo medieval (fechable en los siglos XIII-XV), con una construcción de una pequeña fortaleza medieval, que es destruída por la revuelta "irmandiña" hacia finales de la citada etapa.
En uno de los cortes estratigráficos realizados, hemos podido analizar estos diferentes niveles de ocupación. Los diferentes estratos que nos definían dichas de etapas cronológicas, nos venía dado por un grosor y una distinta textura y color de las capas definidas. En la fotografía que reproducimos en este comentario, podemos ver lo que estamos diciendo: En la parte superior ( donde esta el primer jalón ), documentamos la ocupación alto medieval y la posterior destrucción y abandono de la torre medieval, que nos habla de esa cronología. A continuación, en la parte inferior ( en donde está el segundo jalón ), podemos identificar diferentes capas o estratos de diferentes colores, que nos hablan de la existencia en este montículo, que posee un emplazamiento privilegiado para el control de la zona en la que se encuentra emplazado, un pequeño castro, que hunde sus raices en la última etapa de la Edad de Bronce y finaliza con la llegada de elementos romanos a nuestra área geográfica.
Gracias a este corte estratigráfico, se pudo ubicar cronologicamente los diferentes y numerosos materiales arqueológicos corrrespondientes a cada época: cerámica grises con decoraciones digitadas y unguladas fabricadas con torno; algunos fragmentos de ánforas romanas; las cerámicas lisas y con decoración estampillada, plástica e incisa, típicas de la cultura castreña, y por últimos una serie de objetos de bronce y cerámicas muy toscas y pintadas, de la primera ocpuación.
Por desgracia, debemos de decir, que el citado yacimiento arqueológico, se encuentra destruído en la mitad de su perímetro original y que nunca se llevaron a realizar excavaciones arqueológicas sistemáticas en el mismo, aún conociendo su valor e importancia. Sólo se llevó a cabo una pequeña excavación de urgencia ( de tres días de duración ), que tuve la suerte de realizar. ..., y con el análisis de los datos obtenidos en la misma, poder documentar este interesante yacimiento arqueológico, que como comentamos al principio, es el que posee, hasta la actualidad, la secuencia cronológica más completa de los que se emplazan en Vigo.

domingo, 8 de agosto de 2010

ÁREA METROPOLITANA Y ARQUEOLÓGICA DE VIGO

Ya desde hace unos cuantos años se habla de la creación del gran área metropolitana de Vigo o Gran Vigo, que dependiendo de los políticos o los asesores de los mismos, estaría constituída por determinados municipios, adyacentes al de Vigo. Si en esto no existe unaminidad, si que podemos decir que poseemos una gran área arqueológica que englobando tres municipios, tan sólo y que nos muestra la gran riqueza arqueológica de nuestra zona y que va desde hace 5.000 años a la implantación de los romanos en nuestra zona.
Así, dentro del municipio de Redondela, poseemos una de las más grandes y mejor conservadas necrópolis megalítica de toda Galicia (Monte Penide), con unos accesos a la misma impensables para otras estaciones de este tipo, tantoi en nuestra Comunidad Autónoma como en la península ibérica. La limpieza, excavación y musealización de ella, contribuiría a su mayor comprensión por parte de las personas que hoy mismo pasan por ella y apenas se dan cuenta de su valor arqueológico. Esta gran cementerio megalítico, continua por las faldas del monte Vixiador hacia Vigo.
Al otro extremo de nuestro municipio, poseemos en el de Gondomar la mayor y más importante estación de artre rupestre prehistórico eurropeo (Pedra de Auga da Laxe, Vincios), en cuanto a representación de armas se refiere. Con diferentes modelos de armas, destaca la descomunal espada de una longitud y anchura nunca vista en otro lugar del mundo. Estamos posiblemente en un lugar de culto y dayable hacia el 2.000 antes de Jesucristo.
Ya en Vigo, poseemos totalmente musealizados dos importantes yacimientos de dos tipos diferentes de hábitat, representativo cada uno de ellos de su momento cronológico: el castro de Vigo y la villa romana de Toralla. El castro de Vigo es uno de los más importantes yacimientos castreños de Galicia y su presentación al público es de lo más correcta que existe en nuestra tierra. La villa romana de Toralla, ofrece al público la mayor superficie de una villa y recreada en su musealización, para la mejor comprensión de sus visitantes....
Tampoco debemos de olvidarnos, en Vigo, del espacio arqueológioca de las salinas romanas, en pleno centro de la ciudad olívica.
Como podemos ver además de ser de distinta cronología, representan lugares con diferente función: un gran área de enterramientos unido a sus creencias reliosas; un lugar con posibles relaciones con el culto a la sacralización de las armas; dos tipos de hábitat ( uno castreño y otro romano) y por último un lugar en que se realizaban tareas laborales.
Creo que deberían tomarse las medidas necesarias, para que los dos yacimientos en los que aún no se ha actuado convenientemente( Monte Penide y Auga da Laxe), se pasa ha hacerlo y así tendríamos una gran área arqueológica en la gran comarca de Vigo.
Nota.- En las imágenes podemos apreciar fotografías de algunos detalles de los yacimientos arqueológicos de los que hemos hablado en este comentario.

domingo, 1 de agosto de 2010

PRODUCTOS COMPRADOS POR LOS HABITANTES DEL CASTRO DE VIGO

En los tres primeros siglos de nuestra era se detectaron frecuentes relaciones comerciales atlánticas, que tendrían su precedente en contactos comerciales anteriores a la llegada definitiva de las tropas romanas a nuestras costas

Son muy numerosas las evidencias arqueológicas que nos documentan la existencia de contactos comercia­les atlánticos entre el litoral vigués y diferentes puntos geográficos de la Península Ibérica, Sur de Francia e Italia en época romana.

Ya en un momento anterior a lo que podemos llamar dominación romana de la zona (hacia el último tercio el siglo I antes de Jesucristo), existen estos intercambios comerciales, que nos vienen reflejados en los hallazgos de cerámicas campanienses encon­tradas en el castro de la isla de Toralla y el Castro de Vigo. Este tipo de cerámicas se caracteriza por poseer un barniz negro (a imitación de los vasos cerámicos griegos), proceden de la Campania (Italia) y podemos fecharlas hacia el siglo II antes de Jesucristo.

Son como dijimos anteriormente, múltiples los testigos arqueológicos que nos confirman la existencia de un tráfico comercial en el Vigo romano, detectado en diferentes puntos gra­cias al hallazgo de diversos objetos o piezas arqueológicas datables en dicha época.

Así podemos decir que en la cons­trucción de la dársena número 2 de nuestro puerto y procedente del fon­do marino, se puede contemplar en la Sala de Arqueología del Museo Muni­cipal "Quiñones de León", una ánfora vinaria casi completa, que podría da­tarse hacia el cambio de era.

Las ánforas

Con motivo de las dragas que hi­cieron posible la realización de la dár­sena n° 1 del puerto, anotamos asi­mismo que se recogieron diferentes fragmentos anfóricos. Estos ya son de época un poco más tardía y posible­mente con función diferente, pues po­dría haber transportado olivas, algu­nas de estas ánforas.

Siguiendo con restos submarinos de épocas romana localizados en el litoral vigués, poseemos numerosos fragmentos de ánforas (algunas casi enteras) encontradas en el conocido "Cabo do Mar", frente a la playa de "Os Olmos", fechables hacia los si­glos I-II después de Jesucristo y que se encuentran depositadas en el Mu­seo Municipal "Quiñones de León" de Vigo. Estos restos anfóricos podrían estar revelando un barco romano hundido en dicha zona, circunstancia nada extraña teniendo en cuenta lo peligroso que resulta para la navega­ción en torno a ese accidente geográ­fico. Posiblemente la mercancía que transportaban estos grandes reci­pientes cerámicos serían salsas de pescado, el famoso "garum” bético .

Dejando aparte los restos submari­nos que nos documentan el tráfico comercial atlántico que existía en la costa viguesa en época romana, te­nemos que son muy frecuentes los hallazgos arqueológicos, proceden­tes de dicho comercio, encontrados en tierra firme y en diferentes asenta­mientos de esa época en la comarca viguesa: nos referimos a diferentes castras ribereños en los cuales se han encontrado abundantes vestigios anfóricos y a las cerámicas finas de importación localizadas en la villas romanas ubicadas en la playa de Sobreira y en Toralla (frente a la isla del mismo nombre).

El Castro

Pero sin lugar, el yacimiento clave para medir mejor y estudiar en su conjunto este comercio romano, es el castro de Vigo, emplazado en pleno corazón de la ciudad y dominando todo el valle que se extiende a sus pies Por las excavaciones arqueoló­gicas en ese habitat protohistórico po­demos distinguir diferentes objetos procedentes de un comercio de im­portación que, mayoritariamente, por no decir en su totalidad, posiblemen­te se realizó por vía marítima.

Así tenemos numerosos fragmen­tos de "terra sigillata" (cerámica fina de barniz rojizo), que según de donde proceda se le denominará "itálica", sugálica o hispánica. Cronológica­mente hablando, las más antiguas son las primeras, que podríamos si­tuar hacia principios de nuestra era; las segundas pueden llegar hasta el 150 después de Jesucristo; y por últi­mo las hispánicas, en su mayor parte copia de las anteriores, ocupan los tres primeros siglos de nuestra era. Algunas de estas vasijas poseen la marca del alfarero que produjo dicho recipiente cerámico y con ello pode­mos decir el lugar de donde vino y su cronología de forma mucho más aproximada.

También como vasijas de lujo e im­portación romanas se pueden consi­derar diferentes fragmentos de lucer­nas encontrados; recipientes de ba­rro cocido de finas paredes y decora­dos a la barbotina; y también los que presentan una decoración pintada de motivos geométricos.

Además de cerámica fina, en el castro de Vigo se recogieron numero­sas cerámicas romanas comunes, de cocina y mesa, así como de transpor­te o almacenamiento de víveres. Des­tacamos las grandes cantidades de fragmentos de ánforas que llevaban vino y salsas de pescado.

Comercio atlántico

Pero no sólo se importaban objetos cerámicos sino también otras piezas de diferentes materiales (manufactu­rados) y diverso valor, que darían a su poseedor cierto prestigio social dentro de la comunidad en la que habitaba.

Tenemos así el extraordinario enta­lle o piedra de anillo que representa a una cuadriga y un auriga; múltiples fragmentos de vidrio correspondien­te a cuencos con decoración de costillas y de diferentes tonalidades, así como cuentas de pasta vítrea de collares o pulseras; etc.

En esta primera aproximación al es­tudio del puerto de Vigo en época romana, podemos apuntar que nues­tra ciudad debió de poseer, en los tres primeros siglos de nuestra era, unas importantes y frecuentes rela­ciones comerciales atlánticas, que tendrían su precedente en contactos comerciales anteriores a la llegada definitiva de las tropas romanas a nuestras costas y a la dominación efectiva de las mismas.

Este comercio nos habla, sin duda, de la importancia y relevancia que poseía la ciudad de Vigo en dicha época, al disponer sus habitantes (o parte de ellos, más lógicamente) de un excedente económico de produc­ción suficiente para realizar dichos intercambios comerciales, destina­dos a adquirir productos de importa­ción romanos.

Nota.- En las fotografías que se reproducen, se puede ver una ánfora casi entera encontrada en el fondo marino de nuestro puerto y un fragmento de “terra sigillata” hispánica decorada, encontrada en una de las excavaciones del castro de Vigo

sábado, 17 de julio de 2010

EL PRIMER MARKETING COMERCIAL EN EL CASTRO DE VIGO

En las diferentes campañas arqueológicas realizadas durante ocho años seguidos en el yacimiento del Castro de Vigo, se localizaron numerosas piezas correspondientes a vasijas de lujo, importadas de diferentes zonas geográficas del imperio romano.
La mayoría de las mismas fueron encontradas fragmentadas y en las que pertenecen al fondo de las mismas, presentan una marca o sello del alfarero que nos fecha perfectamente la pieza en cuestión.
Así lo tenemos en las denominadas "terra sigillata" ( de ahí su nombre ), que en nuestro poblado pudimos detectar que procedían de Italia, Galia y diferentes puntos de la península ibérica.
Lo curioso de estas marcas es que las mismas se hallan por la parte interna del recipiente y no por la externa, como es habitual hasta en la actualidad.
Este pequeño detalle nos habla sin querer de lo que podemos llamar un "marketing comercial" del vendedor del producto, pues la persona que compró y está usando el objeto en cuestión en todo momento tiene a la vista quien ha producido dicha pieza. Lo ve él y también las personas que tiene a lado.
Es fácil imaginar a una persona bebiendo y al vaciar el contenido, ver justo delante de sus ojos, el fabricante del objeto que está usando. Hoy día, como todos sabemos, no existe esa costumbre y para conocer la procedencia de una vasija, tenemos que darle la vuelta a la misma y ver en su fondo, pero por su parte externa, donde fue fabricada la pieza.
Está claro, que no sólo estas cerámicas nos facilitan el trabajo de datación de las piezas, pues nos dan el nombre del fabricante y por paralelismos, conocemos de forma inmediata en que época fabricó piezas, sino que fueron utilizadas como un reclamo comercial en el momento que fueron fabricadas y que el nombre del alfarero con toda su reputación, iba poco a poco siendo conocido en la comunidad que demandaba esas vasijas de lujo.
Así podemos ver en la fotografía que se rproduce con este breve comentario, como en el fondo de este fragmento de un pequeño vaso de "terra sigillata" gálica, vemos la marca o sello del alfarero que elaboró la pieza en cuestión. Se lee : OF. LUPIAN.. Lo que significa que fue realizada en el taller u oficina (OF) de Lupianus (LUPIAN..), conocido alfarero de la zona sur de la Galia ( actual Francia ) y del que conocemos numerosos objetos más, distribuídos a lo largo de todo el imperio romano y datable hacia el siglo I después de Jesucristo.

ECONOMÍA DOMÉSTICA EN TIEMPOS DE CRISIS EN EL CASTRO ROMANO DE VIGO

En cualquier tiempo histórico existieron crisis económicas más o menos fuertes. Estas crisis o desajustes económicos se pueden rastrear en las fuentes históricas o en los datos arqueológicos que nos proporcionan algunas piezas, si las manejamos con cautela y sabemos sacar conclusiones lógicas de las mismas.
Una pequeña reflexión sobre este tema la podemos tener al examinar el objeto arqueológico que hoy reproduccimos en este comentario y que se trata de una laña de plomo, localizada en una de las campañas excavaciones realizadas en la década de los 80 del siglo pasado en el castro de Vigo, en un nivel del siglo I después de Jescucristo. Como sabemos estos tipos de objetos, son grapas o piezas que pueden ser de hierro o plomo (como es este caso) y sirven para unir o sujetar dos cosas o fragmentos.
Normalmente estas lañas las encontramos en fragmentos cerámicos "in situ" esto es, en el lugar original en el que fueron colocadas y cumpliendo la función antes mencionadas.
Las vasijas que hemos localizado con estas útiles piezas metálicas corresponden a dos tipos bien diferenciados de vasijas cerámicas: o a pequeños objetos de importación o que podemos denominar cerámica de lujo o en grandes recipientes cerámicos de almacenamiento con una clara utilidad relacionada con la vida doméstica y cotidiana.
A nadie le de extrañar que cualquiera de esos dos tipos de piezas poseían un extraordinario valor dentro de los objetos que poseía cada familia: las más pequeñas e importadas por el elevado coste que poseían al ser fruto de una compra de un producto foráneo y por ello muy caro y las grandes, por las dimensiones que poseían, pues aunque pudiendo ser fabricadas y compradas en lugares más cercanos, y de esta forma de menor valor económico, las grandes medidas de poseían las hacían tener ese alto coste económico.
Por ello es lógico que cuando algunas de estas vasijas de cerámica se rompían, en vez de tirarlas y procurar otras ( como podemos ver en los basureros o "concheiros" de los castros", éstas eran reparadas con estas lañas y así continuaban cumpriendo su función. Pensamos que ese trabajo de lañar las piezas las tendría que hacer un artesano que conociera el oficio y tuviera el instrumental para ello.
Estas lañas dependiendo a las vasijas cerámicas a las que iban destinadas, poseían unas determinadas dimensiones y peso. Para las piezas pequeñas estas serían también pequeñas y para las piezas de mayor tamaño se utilizarían grandes lañas, como la que hoy mostramos, que sin duda debió de ser utilizada en la reparación de un "dolium" o recipiente similar, al haberse fracturado éste.
Para finalizar este pequeño comentario, sólo decir que en ocasiones sabiendo la función de los objetos ( en muchas ocasiones el que encuentra una pieza como ésta, no conoce su utilidad,...), estos objetos más o menos bien logrados o esteticamente más bonitos o no, nos ofrecen pequeños datos sobre la mentalidad de la gente que habitaban los poblados y nos hablan indirectamente de la pequeña economía que practicaban, en este caso, una economía doméstica, que en tiempos de crisis y en estos momentos que todo se tira y se compra por el mero hecho de comprar otras cosas nuevas, es bueno mirar hacia el pasado y tomar nota de estos pequeños detalles del Vigo de hace 2.000 años.

LAS CERÁMICAS INDÍGENAS DEL CASTRO DE VIGO


A la hora de hablar de la cerámica localizada en las excavaciones arqueológicas realizadas en el Castro de Vigo, nos encontramos con un gran problema: fueron muy pocas y correspondían, mayoritariamente, a un nivel de ocupación que se pudo detectar en contadas ocasiones.
Cronologicamente podemos fechar esta fase de funcionamiento entre finales del siglo II antes de Jesucristo a inicios del I después de Jesucristo. Si sabemos que el momento de mayor auge y esplendor de este yacimiento se va a producir a lo largo de todo el siglo I después de Jesucristo y principio del siguiente, es fácil deducir, que el nivel anterior formaba parte de la cimentaciones de las construcciones pertenecientes a ese nivel arqueológico y por lo cual, los materiales que fechaban el mismo, se encontraron muy fragmentados y en ocasiones imposibilitaba su completa identificación. Tenemos que dejar claro que las cerámicas comunes que se encuentran en ese fase de máximo funcionamiento del castro, ya corresponden a las llamadas "galaico-romanas", esto es, que son fruto de un mezcla de tradición indígena y copia de modelos romanos.
Centrándonos en la cerámica que nos ocupa hoy, podemos decir que la mayoría presenta tonalidades oscuras, está hecha a torno bajo o a mano y nos muestra una variada gama de tipos de decoración. Podemos decir que todos las técnicas ornamentísticas están presentes: líneas incisas, puntos impresos, rombos estampillados, cordones digitados, retícula bruñida,...
La cerámica que no presenta ningún motivo decorativo corresponde a lo que llamamos "cerámica de cocina" y la que posee diseños ornamentales, en ocasiones muy vistosos y llamativos, a la "cerámica de mesa".
Todas ellas en la textura de su pasta llevan desengrasantes para facilitar la cocción y estos son, pequeños trozos de granito o cuarzo. Su superficie normalmente se presenta alisada o pulida, ocultando con ello las imperfecciones que pudieran tener.
Hay que resaltar que todos los motivos decorativos que hemos podido analizar corrresponden a prototipos geométricos y tan sólo uno de ellos ( que reproducimos en la imagen superior ) podría estar representando una serie horizontal de aves palmípedas, forma ésta, muy habitual en la orfebrería castreña de esta época.
En cuanto a la tipología de estas cerámicas destacan las denominadas "fuentes con asas interiores", las "vasijas de oreja" y mayoritariamente, las ollas globulares de diferentes tipos. Las primeras hacen referencia, como su nombre indica a un tipo de recipiente que posee unas asas horizontales y opuestas en su parte interna, que servían para sujetar la fuente al ponerla al fuego. Al estar amarradas con cuerda o similar fabricada con material vegetal, al ir al punto de suspensión protegidas por la vasija, ésta no se quemaba y cumplía perfectamente su función. Las segundas corrresponden a un tipo de vasija globular, que posee en su borde un abultamiento hacia arriba ( o modo de oreja) y perforado, que era por donde colgaban el citado recipiente cerámico al fuego. Aquí, la sujección se hacía comunmente con algún tipo de cadena de hierro o bronce.
Todos estos modelos de cerámica están perfectamente identificados en numerosos castros gallegos y portugueses, pues eran muy comunes en la vida cotidiana de estas gentes, pues correspondían a vasijas de cocina y por lo cual cada familia, por lo menos, poseía una.
La cronología dada a estas piezas arqueológicas la sabemos en base a la datación de Carbono-14 (algunas de estas vasijas poseían restos carbonizados de cereales, conservados en su interior, en el momneto de ser localizadas); por fíbulas o monedas con unas fechas bien conicidas; por cerámicas de importación romanas que también están muy bien estudiadas y nos dan una datación segura para las mismas; etc..
Es indudable la impronta que dejaron en la tradición ceramica de Galicia este tipo de vasijas, pues algunos modelos los podemos rastrear en etapas medievales y hasta en algunos alfares artesanales, que aunque en poco número, se conservan en la actualidad en territorio gallego.