miércoles, 4 de febrero de 2009

EL CASTRO DE VIGO Y EL COMERCIO ATLÁNTICO ROMANO EN GALICIA ( I )

Los numerosos e importantes hallazgos arqueológicos romanos que se están produciendo constantemente en Vigo y en otras partes de Galicia, nos hacen ver la importancia que poseyó nuestra zona geográfica en las relaciones o contactos comerciales en dicha época.
Ya en las primeras excavaciones del Castro de Vigo (que en las sucesivas lo corroboraron), nos ofrecieron importantes interesantes datos, que fueron publicados entonces en 1985, en la prestigiosa Revista de Guimaraes y que en sucesivos comentarios, ofrezco hoy al lector de este blog, suprimiendo las referencias bibliográficas, que el que quiera puede encontrar en el tomo XCIV de la citada revista especializada de arqueología del país vecino:
Introducción
Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el Castro de Vigo, arrojaron un importante muestrario de objetos importados romanos que nos hablan de la importancia del comercio atlántico romano en nuestras costas, ya en época temprana, dato este que reafirman otros yacimientos marítimos, que han proporcionado también abundante material importado.
Para hacerse una idea del singular repertorio de cerámica importada que se localizó en el Castro de Vigo, podemos señalar los siguientes tipos: cerámica campaniense B; terra sigillata itálica; terra sigillata sudgálica (también la variedad de marmorata); terra sigillata hispánica (varias marcas de alfareros); terra sigillata clara; cerámica de paredes finas; cerámica pintada; fuentes de barniz interior rojo-pompeyano; morteros; diversas variedades de ánforas; etc.
Visto el material disponible y otros datos relacionados con el tema, siendo estos inéditos, nos propusimos realizar un estudio preliminar sobre el comercio atlántico romano en el NO. peninsular, aunque somos conscientes que en el estado actual de nuestros conocimientos, es de todas formas imposible realizar un estudio exhaustivo del papel que desempeñó el comercio atlántico romano en nuestros castros, así como conocer con detalle, sus características y posibles fases expansivas.
Hoy día sólo podemos analizar una serie de datos que valoran en cierta medida dicha actividad comercial. La acumulación posterior de más datos relacionados con el tema, posibilitarán en su día, la culminación de este estudio.
Así en el presente trabajo, partiendo de una breve sinstesis sobre el comercio prerromano en esta área geográfica, se pasa a analizar el tráfico marítimo romano, en base, a los productos de importación localizados en los castras costeros; la circulación monetaria; y la localización de castros romanizados y villas romanas ubicados en nuestro litoral, que eran sin lugar a dudas, el mercado a donde iban destinados dichos productos de importación.
La vía marítima, en el comercio romano en el NO. peninsular, como se puede analizar también en otras zonas geográficas, se complementa con la penetración hacia tierra adentro, por medio de vías fluviales adecuadas, o sea, gracias a ríos navegables (como el Duero y el Miño en sus tramos finales, en nuestro caso concreto).
El inicio de esta actividad comercial marítima romana en nuestras costas podemos documentarla ya en época temprana, concretamente hacia la 2a mitad del s. I a. de J. C; el cambio de era estará muy bien representado en los hallazgos localizados pertenecientes a este período ; y en los siglos II-III d. de J. C, este comercio ya adquirirá un auge completo, ya complementado por la gran actividad comercial que llega en estos momentos al NO. peninsular por vías terrestres.
Este comercio atlántico romano documentado ya en fecha tan temprana y tan bien representado en los yacimientos costeros, se contradice con la opinión generalizada de la tardía romanización del NO. peninsular. Esto nos llevará en el futuro, a plantearnos de nuevo el fenómeno de la romanización en dicha área, asi como, analizar de forma detallada los elementos que integran dicho proceso y las fases del mismo.
Nota.- En la fotografía que ilustra este comentario, una pieza excepcional que tuve la suerte de contemplar “in situ” en el museo de Trier (Alemania). Representa, según los expertos, una embarcación romana, con una serie de personajes transportando toneles de vino.