lunes, 18 de mayo de 2009

EL CASTRO DE VIGO : EL ORIGEN DEL " VICUS HELLENI" O EL VIGO ROMANO (III)

Al año siguiente, 1984, se continúa excavando dentro del mismo sector, el cual se acotará y pasará a denominarse a partir de ahora "Sector A". A la vez que se excava en este sector, se realizan sondeos cercanos al mismo con vistas a ampliar este sector de excavación. Se persigue en esta nueva campaña la confirmación de la estratigrafía obtenida durante el primer año de excavación, así como la localización de nuevas estructuras tanto castreñas como romanas. Concretamente fueron cinco nuevos muros, completándose, además, la excavación de otro. Dentro de alguna de estas estructuras se desenterraron hogares de diferentes tipos. En el exterior de las viviendas existen huecos excavados en roca que al igual que los descubiertos en campañas anteriores parecen corresponder a silos de almacenaje de grano.
La campaña de 1985 consistió en unir y ampliar la zona inmediata al primer año de excavación. Se unen así los sondeos III y IV, y se amplía la zona en 245 m2. Se localizan en esta campaña 16 estructuras nuevas, curvas en su mayoría. Hay que destacar que estos muros presentan una gran complejidad debido a los múltiples cruces, los cuales obedecen a diferentes fases constructivas.
En 1986 se actúa en dos zonas, por una parte la que venía siendo objeto de excavaciones sistemáticas hasta ese año y por otra se practican una serie de sondeos en la parte norte de la zona acotada. Destaca entre las estructuras descubiertas ese año, un fondo de cabaña excavado en la roca base, de forma elíptica, tiene una anchura de tres metros. En este espacio oval se observa un hogar en su parte Sur, en un plano más elevado que el resto y hacia el lado opuesto se localizan dos huecos de poste de reducidas dimensiones prácticamente pegados uno al otro.
Se ponen al descubierto también nuevos muros, hogares y más silos. Se constata que parte de estos muros corresponden a aterrazamientos.
En la campaña de 1987 se comienzan los sondeos por toda la superficie del castro. Para ello se delimita una zona de 270 metros de largo y 130 metros de ancho, en la ladera opuesta a la que se había estado excavando hasta ese año. En total fueron 18 los sondeos abiertos. Resultado de los mismos, fue la localización de estructuras de muros rectos, una de ellas de planta rectangular, hogares, huecos de poste y un pavimento realizado con vasijas de cerámica fragmentadas.
Ya por último en la campaña de 1988 se abrieron 22 sondeos de 3 X 3 metros de lado, distribuidos ahora por toda la superficie del monte, incidiendo sobre todo en la parte alta del mismo, es decir entre la primera y segunda muralla del castillo. Como resultado de los sondeos realizados se pudo confirmar el total arrasamiento de la zona alta del castro. Dicho arrasamiento lo produjo en parte la construcción de la fortaleza borbónica y las sucesivas remociones de tierras llevadas a cabo durante el último siglo. Los doce primeros sondeos proporcionaron niveles de relleno hasta la roca base, dentro de ellos los materiales son muy heterogéneos, localizándose desde cerámica romana y castreña hasta materiales prácticamente contemporáneos. Todas estas cerámicas estaban muy rodadas. Se pudo documentar las distintas fases de construcción de las murallas de la fortaleza. Relacionado con la construcción de las murallas, en uno de los sondeos, se localizó una franja de piedras graníticas muy fragmentadas y de aristas vivas que indican la presencia de un taller de cantería. Dada la esterilidad de la zona sondeada, se procedió a realizar más sondeos en la ladera Noreste. En esta zona se detectaron nuevas estructuras así como abundante material. De entre el material destacaremos el hallazgo de una ánfora del tipo Haltern 70 intacta.
El definitiva, la excavación en área nos documentarán varias viviendas de planta circular, algunas de las cuales poseen el hogar, hacia el centro o cercano a un lateral de la misma. El tipo de hogares van de los más sencillos, que nos vienen dados por un pavimento de arcilla enrojecido por el fuego constante a que fue sometido y en ocasiones delimitado por piedras hincadas o ladrillos y otras veces, nos encontramos un hogar formado por lajas de mediano tamaño, hincadas igualmente en el suelo y delimitando un espacio de forma rectangular y el espacio interno, nos presentan otras lajas horizontales, perfectamente colocadas.
Llama también la atención, las grandes cimentaciones, que se observan en la excavación de los muros curvos, observándose en la mayoría de ellos, la zanja de cimentación de los mismos, que en ocasiones rompe la roca base del monte. Estas profundas cimentaciones son bien visibles, en el momento que rompiendo los pisos o pavimentos de ocupación, llegan hasta la roca base, llegando al alcanzar cerca de un metro de profundidad.
Los sondeos llevados a cabo por toda la superficie del yacimiento, nos documenta la población del mismo, en todo su perímetro. La mayor concentración de hábitat, se va a situar hacia el noroeste, pero en la ladera contraria también es abundante la aparición de muros y sobretodo de materiales arqueológicos. En esta última zona, pudimos documentar un importante “concheiro” que proporcionó gran cantidad de objetos arqueológicos de todo tipo, pero sobresaliendo de todos ellos una enorme aglomeración de ánforas romanas, de diferentes tipologías.
Estos sondeos nos pueden dar una visión de la gran superficie que ocupada el poblado castreño, cuyas construcciones (por lo menos durante todo el siglo I después de Jesucristo) van a estarcirse por la totalidad del monte y sus laderas.
Los sistemas defensivos de este importante castro no han llegado hasta nosotros, posiblemente por las grandes alteraciones de sufrió el lugar a lo largo de la historia y que pudieron ser arrasadas o reutilizadas para la construcción de la fortaleza medieval o parte de la que posteriormente se edificó en su cima, además, como es habitual en estos casos, de servir de “cantera” para la construcción de edificaciones cercanos en épocas posteriores al abandono definitivo de este poblado. Sólo en uno de los sondeos realizados hacia el norte, se detectó un muro de gran grosor, que podría corresponder a los cimientos de la muralla pétrea que poseía por esa zona. Cercano a este sondeo, se localizó un interesante y bien conservado empedrado que podría estar vinculado a la función del muro citado. Excavaciones futuras que se realicen en esa zona, podrían aclaran mejor este cuestión.
Nota.- En la primera imagen que ilustra este comentario, podemos ver una vista parcial de las excavaciones arqueológicas en la ladera noroeste, desde el norte. Nos llama la atención, la cantidad de muros, que pasan unos por encima de otros y que evidencian los diferentes niveles de ocupación por los que pasó este poblado. La segunda imagen, corresponde al hallazgo de un empedrado bien conservado, en el fondo de uno de los sondeos realizados por esta ladera, hacia el norte.