domingo, 18 de enero de 2009

DESDE LA PREHISTORIA A LA EDAD MEDIA DE VIGO ( VI )

LA EDAD ANTIGUA Y LA CULTURA GALAICO-ROMANA

La Edad Antigua, que a “grosso modo” se desarrolla entre los siglos I al V después de Jesucristo, dando luego paso a la Alta Edad Media, corresponde en nuestra área de estudio, con la creación y desarrollo de la denominada “Cultura Galaico-romana”, que como su nombre indica, se formará con las pervivencias indígenas de la etapa castreña anterior y el proceso de romanización.

Los primeros contactos con los romanos se remontan a la expedición de Decio Junio Bruto, en el 137 a. C, esta primera toma de contacto pronto fue seguida por diversas expediciones

El fuerte y temprano contacto que sufrió la comarca de Vigo con el mun­do romano produjo que esta área al­canzase un gran desarrollo que que­da plenamente atestiguado en la gran cantidad de restos localizados.

Los primeros contactos directos entre el mundo castreño y los roma­nos se remontan a la expedición de Decio Junio Bruto, en el 137 a. C, esta primera toma de contacto pronto fue seguida por diversas expedicio­nes que culminarían, tras las guerras cántabras de Augusto, con el control total del Noroeste Peninsular por par­te de Roma.

El contacto con los romano produjo una serie de cambios en la sociedad castreña, que sino fueron bruscos, fueron de una gran trascendencia para el futuro. "Gallaecia" formó parte del imperio romano como, una provin­cia más, llegando hasta ella una serie de vías y fundándose una serie de nuevas ciudades con una gran impor­tancia administrativa y militar (Lucus Augusti-Lugo; Brácara Augusta-Bra­ga; Astúrica Augusta-Astorga).

Los cambios más importantes pro­ducidos por esta romanización se pueden resumir en: imposición de un nuevo idioma, que será el latín que con el tiempo borrará los anteriores indígenas; implantación de un sistema administrativo de tipo romano; intro­ducción de la cultura material roma­na, con nuevos gustos y costumbres; creación de vías o caminos y una infraestructura relacionada con ellas (mansiones, miliarios, puentes,...): nuevas formas de explotación agríco­la, basadas en las villas, etc.

Encuadrados en este momento cro­nológico, situado hacía los siglos III-V d. C., poseemos en Vigo diferentes restos del hábitat; sus respectivos cementerios; así como diferentes restos arqueológicos submarinos de esta época.. Nos re­ferimos al núcleo principal de la población, lo que podemos llamar el “vicus helleni”; los castros romanizados; las villas y a otras estructuras o edificaciones de esa etapa cronológica, que hoy día no podemos conocer con certeza su función; y también las necrópolis que están vinculadas a los citados yacimientos.

EL HABITAT. En primer lugar, tenemos el área en la que se concentra el mayor número de población, que estaría básicamente en la zona del “casco vello” e inmediaciones, sobretodo hacia el área industrial y comercial de estos habitantes, que podemos señalar desde la zona de la actual calle Marqués de Valladares ( en la que se han localizado restos de industrias de salazón); calle Colón; hasta todo lo que podemos denominar hoy día como “Areal”, en donde se concentraría la actividad comercial de carga y descarga de mercancías y sobretodo de la explotación salinera, a tenor, de los hallazgos de los numerosos estanques de salinas en esta zona.

Luego tenemos diferentes castros que aún se van a mantener habitados durante esta época. Se va a tratar de grandes emplazamientos, como el Castro de Vigo; el castro de “A Guía”: el castro de “Comesaña”; Cándeán; … que pervivirán en esto siglos, pero con menor población que en los siglos anteriores.

En cuanto a las villas romanas, Vigo posee varias: La que se conoce mejor, por ser recientemente excavada es la de “Toralla” (Oia), que nos viene definida por una planta residencial muy bien delimitada y en la que se han localizado interesantes piezas arqueológicas, tanto cerámicas, como de metal, de piedra o vidrio. Luego poseemos otras tres villas marítimas más: la de Sobreira, en la misma parroquia que la mencionada anteriormente; y las de “O Cocho” y “O Fiunchal”, en la parroquia de Alcabre. En todas ellas se localizan estructuras pétreas y material cerámico diverso que fecha estas construcciones en el mismo marco cronológico que la villa de Toralla, desde el siglo III al V después de Jesucristo. También interesante señalar la relación con la actividad marítima de todas, a juzgar por sus hallazgos. Así, tenemos desde estanques para salinas y anzuelos en la de Toralla; como estanques para salazón en la de “O Cocho” y “O Fiunchal”.

Finalmente poseemos diferentes estructuras que nos señalan unas edificaciones romanas datables en esta época, pero que no podemos aún determinar con certeza su finalidad. Es el caso de los restos localizados en la zona de Rios (Teis); los encontrados en “A Pomba” en Bembrive; o recientemente en la calle Torrecedeira;..Es interesante señalar la localización de una gran base pétrea, cercana a la citada calle y la zona de orillamar, que por sus dimensiones, nos pueden hacer pensar en la existencia en este lugar de un edificio público ( un templo? ) o una gran mansión.

Para finalizar este apartado, tenemos los numerosos hallazgos de restos submarinos de cerámica romana, sobretodo de ánforas, localizados a lo largo del litoral de todo el ayuntamiento. Así tenemos que en la zona de “Cabo do Mar”, frente a la playa de “Os Olmos” se tiene localizado un pecio romano; en diferentes reformas de las dársenas del puerto, se extrajeron restos anfóricos de esta época; o recordar el famoso “ungüentario” encontrado hace poco tiempo a la altura de la salida del túnel de Orillamar, en el Areal.

LAS NECRÓPOLIS

Dentro del término municipal de Vi­go se han encontrado diversas necró­polis:

Una se sitúa en la isla de Toralla, constituida por tumbas trapezoidales, en ellas se hallaron diversos objetos (monedas, un anillo, fíbulas,...) y res­tos humanos. En la finca denominada "Funchales" en la parroquia de Alcabre se localizó una lápida, una mone­da, ladrillos,... En la curva de "San Gregorio" (Coia hay noticias de po­sibles urnas. Hay referencias de un "dobre sepulcro" en las cercanías de la calle Carral, y también entre Pica­cho y la antigua playa de San Fran­cisco, se localizaron varios enterra­mientos.

Pero sin lugar a dudas la más im­portante tuvo que existir en las inme­diaciones de la actual calle Ponteve­dra, ya que aparecieron en ella 29 estelas y un ara, fuera de su lugar original, que forman una formidable colección artística y epigráfica. Este hallazgo extraordinario hallazgo que ponía en evidencia la existencia de un gran cementerio en la zona, se pudo certificar, al localizarse en la misma zona, en diversas excavaciones realizadas en los últimos años, diferentes sepulturas, que han aportado un rico ajuar funerario y numerosas estructuras pétreas.

Por medio de las estelas podemos, entre otras cosas, estudiar el arte provincial romano e nuestra area; conocer el índice de mortalidad de la época y sus características (mortalidad infan­til, vida media,...) o documentar, por ejemplo, la emigración de personas de la Meseta hacia Vigo en esa época.

Estas necrópolis nos indican que hubo cambios en los ritos funerarios, ya que documentan la inhumación frente a la posible cremación anterior. Esta es una faceta más de los cam­bios producidos dentro de la religiosi­dad de la época, ya que el politeísmo de ambos pueblos (indigenas y roma­nos) llevó a la homogeneización de diversas advocaciones, así como a la romanización de dioses claramente indígenas.

Nota.- En las fotografías que acompañan al texto, podemos ver un aspecto de la villa romana de Toralla, luego de su "recreación y musealización”; y uno de los numerosos ajuares funerarios localizados en la necrópolis de “O Areal”, que puede verse en el museo municipal “Quiñones de León” de Vigo.