lunes, 3 de septiembre de 2007

CASTRO, CASTILLO Y ERMITA DEL MONTE ALBA (VALADARES)



Pocos son los yacimientos arqueológicos vigueses que posean una ocupación tan continuada y documentada como es el caso del monte Alba, en la parroquia viguesa de San Andrés de Valadares. En Vigo, sólo podemos hablar del anterior y del Monte del Castro, en pleno corazón de la ciudad olívica y el Monte de Nuestra Señora de A Guía, en la parroquia de Salvador de Teis, que en su momento serán objeto de un comentario cada uno de ellos.
En cuanto al que hoy nos ocupa, el Monte Alba, podemos hablar del emplazamiento de un poblado perteneciente a la denominada cultura castreña ( de un castro, palabra que viene de la latina "castrum", que significa poblado fortificado) qu se suele fechar del siglo VI antes de Jesucristo al siglo I después de Jesucristo. Luego tenemos documentada una fortaleza o pequeño castillo medieval y como recuerdo del mismo, podemos contemplar en la actualidad la ermita dedicada a Nuestra Señora do Alba, que en su origen se trata de la antigua capilla perteneciente al mencionado castillo o mejor dicho, podíamos decir torre de vigilancia que había en el Medievo.
De la configuración primitiva que posseía este asentamiento castreño, escasos datos podemos apuntar, relativos a los recintos que lo componían y sus defensas, por las múltiples modificaciones que sufrió este monte a lo largo de la historia. Sólo podemos hablar del estratégico lugar que ocupa, pues desde su cima, que corresponde al denominado cerro de San Bartolomeu a 503 metros sobre el nivel del mar, se divisa majestuosamente la entrada y gran parte de la ría de Vigo, contemplandose perfectamente, las íslas Cies, la península do Morrazo, parte del valle Miñor, destacando Monteferro y y la totalidad del valle do Fragoso, englobando toda la ciudad de Vigo y sus poblados castreños mejor emplazados, como son los del Monte do Castro y el Monte de A Guía.
Las defensas son las que ofrece el montículo en el que se encuentra ubicado, con grandes pendientes sobre todo las que dan hacia el mar y poseyendo mayor accesibilidad, por la vertiente que da al monte Cepudo, unos metros más alto que él, pero orientado hacia la sierra del Galiñeiro. Sólo los algunos hallazgos arqueológicos aislados y fortuítos nos documentan este pasado castreño de forma vaga. Los materiales localizados son escasos restos cerámicos, pertenecientes tanto a cerámica indígena como a cerámica romana, sobretodo fragmentos de ánforas. Según algunas referencias bibliográficas fueron encontradas algunas monedas romanas.
Hasta que se realicen excavaciones arqueológicas en este yacimiento no podremos apuntar más sobre él y concretar más su marco cronológico asi como otros aspectos que nos hablarían de la sociedad que lo habitó, su economía, relaciones comerciales,...
De la época medieval y de la capilla (luego convertida en ermita) tenemos un interesante documento que el antiguo cronista oficial del ciudad, José Espinosa Rodríguez en su obra "Tierra de Fragoso" (Notas para la historia de Vigo y su comarca) de 1949, nos presenta en la página 97 de la citada publicación y que dice: "En el Archivo Histórico Nacional hay un expediente de Caballero Santiaguista de D. Benito Enriquez Sarmiento, perteneciente a la familia Valladares, en que se consignan las siguientes palabras: "En la feligresía de San Andrés de Valladares (15-6-1666) se reconoció la casa solariega de Valladares y Meira... es una casa arruinada de piedra de sillería que está en una eminencia que descubre el valle y es una torre en medio de sillería con quatro cubros redondos en las cuatro esquinas y tiene un Escudo grande en una piedra a forma de agedrez que son las armas de los Valladares, y arriba de dicha casa como un quarto de legua es un monte muy alto arruynado que llaman del Castillo del Alba en la jurisdicción de dicha casa ay unos cimientos de un castillo ay una cisterna de piedra picada en un peñasco grande hecha al pico y ay asimesmo dentro de dicho castillo una capilla de Nuestra Sra. y en la testera del altar tiene un escudo de piedra con las mismas armas de los Valladares que tiene en la casa que son agedrez o escaques que todo denota nobleza y antigüedad y tiene su jurisdición civil y criminal".
El cronista continúa hablando de este lugar, refiriendose a la visita que realizó al mismo y dice:"De la torre y del castillo que aquí se mencionan, no quedan más que los solares. En el sitio que ocupó el castillo existe actualmente una capilla, acaso la misma a que alude el documento copiado, en cuyo frontispicio ostenta un escudo con su campo ajedrezado, armas de la familia de Valladares. En esta capilla se venera y festeja a la Virgen con la advocación del Alba y a San Bartolomé".
El historiador Juan M. González Fernández, en su trabajo "Inventario histórico das ermidas de Vigo e do val do Fragoso", nos cita otro documento semejante al anterior y presenta datos sobre la ermita en cuestión, en su página 133: "También era señor del castillo Dalba, donde hay hay una iglesya de la advocación de Nuestra Señora Dalba, que está en la eminencia del monte más alto de la jurisdicción de Valladares, donde se reconocensus vestigios y los de una cisterna pequeña que tenía en el grueso de un peñasco, cuya noticia consta por una información que sobre la feligresía del feudo mandó hacer Pedro Sarmiento, Arzobispo de Santiago, por el licenciado Alonso Pérez, Juez de Residencia del Arzobispado de Santiago en el año 1537.., cuya copia no ba con los demás por ser muy dilatada". El citado historiador nos da como fecha más antigua que tenemos de la citada edificación, 1528. Igualmente nos describe la ermita en su estado actual:" ...A planta resólvese con dous rectángulos, un maior de 9,1 X 7 m. e outro algo enor de 7,2 X 6 m. de lado. Os muros exteriores, recentemente limpos, amosan un trballo de sillería con bloques non semple regulares; dentro do conxunto chama a atención os canalóns de desaugadoiros que se atopan nas seis esquinas, detalle propio das construccións xa dunha certa calidade. O padroado señorial queda patente no escudo da fachada, no que se representa como único motivos os escaques da linaxe dos Valladares, colocados sobre unha cruz da Orde de santiago e timbrado counha coroa, polo que esta peza ten que ser posterior - quizás non moito- á concesión en 1675 do título nobiliar polo rei Carlos II". A espadana é recentísima, engadida nestos últimos anos...."
En cuanto a materiales arqueológicos datables al medievo en este yacimiento, tenemos referencias de algunos pequeños fragmentos cerámicos que podrían pertenecer a esta época, asi como algunod trozos de tejas de igual cronología. Tambien se habla de monedas medievales localizadas en la cima del monte y vertientes inmediatas. En nuestra visita reciente, se pudo documentar un sillar de piedra reutilizado, empotrado en un muro de contención cercano a la ermita, que posee grabado lo que podemos considerar un tablero de juego del denominado "alquerque del seis " también conocido como "tres en raya o en línea", presentando una buena pátina de antigüedad y que podría corresponder a ese período cronológico. También se tiene documentada la existencia de otro de estos tableros de juego, grabado en la zona baja del monte, en el lugar denominado de "Estripeiro" de fuertes surcos en sección de V, pero aquí la forma grabada es rectnángular y no cuadrangular como este último localizado. Recogimos, igualmente, referencias verbales de otro de estos tableros, ubicado cerca de la ermita, ya de nuevo en la cima, mirando hacia Vigo.
Para finalizar esta pequeña incursión sobre la ermita, copiamos a continuación de Espinosa Rodríguez, de la obra antes citada, las tradiciones referidas a la misma:" Para celebrar sus fiestas, el 15 de Agosto, llevan de la iglesia parroquial las dos imágenes hasta la ermita, y el 24 siguiente, conducen a la imagen del Rosario, que es recibida muy ceremoniosamente cerca de la cumbre, con arreglo a viejas reglas, que si no son precisamente litúrgicas, son tradicionales e inspiradas por la fe. La procesión que tiene su origen en la parroquial, imágenes, estandartes, cruz, pendones, clero y fieles, formando pintorisca comitiva se dirigen por laberínticas corredoiras hacia el monte y poco antes de llegar al santuario, sale de éste otra procesión otra procesión para recibir a la primera (costumbre muy arraigada en esta comarca, como queda expresado). A pocos metros de distancia una de la otra, reverentemente se saludan, avanzando con lentitud, inclinándose cada tres pasos, hasta que se ponen en contacto, y así, todos reunidos, entran con música y gaita en la ermita, mientras en ésta deja oir sus sones una campanita algarera y en espacio estallan labores de piroctenia. El templo se llena, estrujandose los romeros para oir la misa solemne, y aún fuera, mientras ésta se celebra, reina un respetuoso silencio. Tal es la religiosidad de los que allí se congrega." A continuación, el autor relata más costumbres relacionadas con la ermita y sus celebraciones, sobretodo relacionadas con San Bartolomé. El lector interesado en el tema puede docuemntarse más, en el ya mencionado libro.
Nota.- En las imágenes: Vista parorámica del castro del Montre Alba, desde el Sur, pudiéndose ver a lo lejos, el Castro de Vigo y la ría; detalle del escudo de la casa de los Valladares, que ostenta encima de la entrada; y aspecto de la capilla en la actualidad.